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Trata de comer “rico” y acompañado de familia
y/o amigos, trata de hacer de la comida un momento agradable.
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Consume verduras y frutas crudas y de
temporada.
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Moderar el consumo de grasas
(margarina, aceites vegetales, mayonesa, etc.), azúcares (refresco, miel,
mermelada, dulces, ate, azúcar de mesa) y sal.
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Come de acuerdo con tus necesidades y
condiciones. Ni de más, ni de menos.
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Come cantidades moderadas de alimentos de origen
animal, prefiere las leguminosas.
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Combina los cereales – tortillas, pan, pastas –
con leguminosas como frijoles, garbanzos, habas o lentejas.
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Procura elegir cereales integrales, como la
tortilla de maíz, el pan integral, la avena y el amaranto, en lugar
de refinados.
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En el caso de las carnes rojas, procura consumir dos
veces por semana pescado y el pollo sin piel, en lugar de carnes rojas.
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Si consumes huevos, procura que sea con
moderación.
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Procura evitar las bebidas alcohólicas o
consúmelas sólo en forma
esporádica ya que, entre otros factores, son altas
en calorías (7 kcal/g).
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